Mi cultura ideológica me ha enseñado que uno no debe mostrar un arma, a menos que estés dispuesto a usarla. De lo contrario, quedaría expuesto a la pérdida de credibilidad. Mucho menos se puede amenazar a nadie con un facsímil de arma, porque cuando se descubre la farsa hay que tener buenas piernas para correr por la vida.
En ese sentido, ninguna oligarquía debe convocar consulta popular alguna, especialmente en estos momentos cuando los pueblos estamos despertando, si no quieren quedar en ridículo. La razón: la clase explotadora actualmente tiene muy pocos seguidores. Si hay alguien que verdaderamente quiere emanciparse y tiene todas las posibilidades de hacerlo, es la clase explotada.
De esta manera, la oligarquía de Santa Cruz de la Sierra en Bolívia pretendió emplear el arma del referendum consultivo a fin de dividir a la nación. No obstante, solo lograron contarse ellos mismos; es decir, mostrarle al mundo cuantos son, cuantos son los racistas y divisionistas.
El proyecto de estatutos es a todas luces ilegal. Eso solo dice que la oligarquía sabía que ni el gobierno, ni la Corte Suprema, ni la Corte Nacional Electoral iban a convalidar la convocatoria a referendum que aprobara semejante parapeto. Mostraron un arma que no podían usar; pero ojo, el pueblo es sabio. Cuando el Presidente Evo convoque a referendum aprovatorio de la nueva Constitución Boliviana... ¿podrán aguantar esa pela?
Por otro lado, quien contó los votos fue una empresa privada contratada por el prefecto divisionista Carlos Costa. Eso es lo más cómico de la cosa. Aparte, los dueños de esta empresa son afectos a la secesión de Santa Cruz. Todas las condiciones para que la transparencia, la imparcialidad y la honestidad se tomaran un día de asueto en Santa Cruz... El 4 de mayo de 2008.
Hasta la próxima.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Estoy completamente de acuerdo contigo. Carlos Costas es un cabrón.
Viva Evo... Viva Chávez
Publicar un comentario