Una de las cosas por las cuales más se critica al comandante, es por ser un presunto vendido que quiere regalar las riquezas de todos los venezolanos a su antojo. El régimen cubano es el primer beneficiario. Haití, Bolivia, Nicaragua y Argentina completan el el quinteto de países americanos mantenidos por Chávez, mientras que en Venezuela el potro de la pobreza y la miseria galopa con toda libertad por encima de la dignidad patriótica del pueblo.
Objetivamente hablando, esto es más o menos lo que se habla en los corrillos opositores. Algunos venezolanos hemos aprendido a dejarnos arrastrar a punta de simplicidades como esta. No existe una forma más fácil de engañar a un ser humano, que cercenándole el derecho a pensar, investigar, profundizar, discernir; es decir, estudiar. Cuando un capitalista ofrece sus dádivas a un proletario cualquiera, no solamente está comprando sus servicios o su fuerza de trabajo, también está comprando su conciencia. De esta manera, más adelante veremos a este proletario defendiendo los intereses del capitalista; no por agradecimiento a las oportunidades que les haya ofrecido, sino porque ya ha dejado de ser dueño de sus acciones y es el mal generalizado quien marca su forma de comportamiento. Uno de sus primeros pasos en pro de este engaño, es el de marcar distancia ante sus semejantes y trazar una línea imaginaria entre ellos y la inmensa mayoría que no tuvo la misma suerte. Es así como se autodenominan "clase media".
En diversas ocasiones he escuchado a algunos viejos amigos -que se han declarado enemigos del proceso revolucionario actual- decir: "Chávez podrá engañar a esos pobres infelices de Catia, pero a nosotros, los de la 'clase media', no porque hemos estudiado". También he tenido la oportunidad de oír algunas consignas como: "Hay que estudiar, hay que estudiar,... porque el que no estudie, en chavista va a parar!!!".
Sin embargo, este humilde marginal guariqueño antes de aventurarse a atacar de una manera tan irresponsable al presidente por lo de la supuesta regaladera, considera necesario detenerse a analizar algunas cositas que parece no importar a la hora de hablar.
¿De donde salieron esas riquezas de las cuales hablan los opositores?
Todos recordamos el ataque brutal que recibió el presidente cuando a comienzos de su primer período presidencial -aún no se había aprobado la nueva constitución- realizó una gira por todos y cada uno de los países miembros de la OPEP invitándolos a la II Cumbre de la OPEP, valga la redundancia, a efectuarse en Venezuela. Los soberanos de este organismo no se reunían desde 1975.
Venezuela –antes de Chávez- era mundialmente reconocida como un consecuente violador de los acuerdos de la OPEP, en cuanto a las cuotas de producción para nivelar los precios.
La atención pública –controlada por los medios privados- restó importancia a la gira del presidente. Para ello necesitaban de una cortina de humo, y el comandante gustosamente se las ofreció: incluyó en su agenda una visita a Sadam Husein y a Moammar El-Gaddafi, enemigos del gobierno de Estados Unidos.
Mientras en Venezuela y en el exterior los opositores llenaban páginas enteras de periódicos y colmaban los noticieros pregonando que el presidente venezolano gastaba todo su tiempo viajando, mientras aquí el país se caía a pedazos; el presidente venezolano se acercaba a los países árabes, mejorando sus relaciones y fortaleciendo la OPEP.
Para los Estados Unidos, ese organismo no es más que un cartel que “cínicamente manipula los precios del petróleo y debe desaparecer”. Para los voceros de la oposición en Venezuela, lo que dice Estados Unidos es “Amén”.
Indiscutiblemente, con la llegada del gobierno de Chávez a Venezuela, la OPEP volvió a la vida. Solamente se requería de voluntad política para fortalecerla, tanto para el beneficio de sus países miembros, como para el de toda la humanidad. Considerando que las emisiones de hidrocarburos al medio ambiente alteran el equilibrio ecológico del planeta y hace que se acelere el calentamiento global.
Consideraciones
Ahora, pareciera que la gente de oposición olvidó todo lo que criticaron al presidente cuando logró ese acercamiento con los países árabes. Ahora por doquier surge un doliente de la riqueza que generan los ingresos petroleros. Aún siguen criticando el hecho de que el presidente haya visitado al entonces presidente de Irak y al de Libia. Aún continúan hablando de que al presidente le gusta viajar, mientras aquí hay pobreza e inseguridad. Pero para nada reconocen que ha sido el presidente Chávez el artífice, tanto en la recuperación de la OPEP como en la subida de los precios petroleros, para que Venezuela tenga esos altos ingresos.
Muchas veces escuchamos a esos sesudos analistas hablando que a Venezuela han entrado las mayores ganancias durante el gobierno de Chávez y que con todo y eso hay mucha pobreza en Venezuela (es cierto); que Chávez está regalando el dinero de todos los venezolanos a otros países (principalmente a Cuba, perdón a Fidel); que Chávez no ha hecho nada con ese dinero que ha entrado a Venezuela; que Chávez debe buscar mejores relaciones con el gobierno de EEUU y dejar de estar acercándose a países pobres (ya que eso se pega); ETCETERA.
Por una parte; si Pepito de los Palotes en ningún momento apoyó la iniciativa del comandante de hacer todo lo que hizo en pro de la recuperación de la OPEP, ¿De donde sacan la suficiente desvergüenza de venir a opinar sobre el dinero que ha podido entrar a Venezuela? Pareciera que piensan que ese dinero ha caído del cielo, o ha sido obra de la mismísima casualidad. Y es tan cierto esto último, ya que en diversas oportunidades he escuchado a esos sesudos analistas petroleros hablando de que a Chávez se le va a acabar el “pan de piquito” cuando se le termine la “bonanza petrolera”. Pareciera que esa inteligencia de “clase media” no les da para pensar que ni Chávez ni Venezuela están interesados en que dicha bonanza se termine, ya que el control de los precios lo tiene tanto Venezuela como los hermanos países árabes productores de petróleo. Cuando sea necesario hacer un recorte para nivelar los precios, Venezuela será el primero en asumirlo y cumplirlo, como lo ha venido haciendo durante los últimos ocho (8) años.
Por otro lado, países como Cuba, Haití, Bolivia, Nicaragua, Jamaica, El Salvador, Guatemala, ETCETERA; no están en condiciones de comprar petróleo a esos precios tan elevados, ya que sus economías escasamente les permiten medio sobrevivir. Venezuela no puede aspirar ninguna clase de desarrollo socioeconómico al lado de economías tan pobres como esas. Para que puedan verdaderamente bajar los niveles de pobreza en Venezuela, es necesario que también bajen en estos países; a menos que queramos seguid el ejemplo de los señores gringos, que no han dudado en crear barreras que los separen de este mundo tan inmundo y sucio como lo es su patio trasero. Venezuela esta luchando por la construcción del socialismo, y esto no puede hacerse de manera aislada en ningún país actualmente, si no quiere ver boicoteada sus relaciones internacionales (como Nicaragua y Cuba). Además, a quien se jacte de llamarse cristiano, es necesario recordarle que Cristo dijo “Amarás a tu prójimo como te amas a ti mismo”
No es necesario extenderse aclarando que este gobierno ha invertido más que ningún otro gobierno en la historia de Venezuela, en obras sociales, en educación, en obras de infraestructura. ¿Que la pobreza no se ha eliminado todavía? Cierto. Pero nadie puede pretender que un mal heredado, no de los 40 años de la falsa democracia, sino de todas las repúblicas anteriores, de la noche a la mañana todos los venezolanos seamos ricos, todo el mundo ame al otro, todo el mundo carezca de envidia y ambición. Cuando a un ser humano le han solidificado el rancho en la conciencia, es difícil derribárselo. La pobreza no es económica, sino de conciencia.
Por último, a Venezuela no le conviene mantener relaciones con esos gobiernos genocidas estadounidenses por múltiples razones. Entre ellas: cuando sí se mantenían, nuestro país no tenía ningún tipo de esperanza. Hoy tenemos no solamente la posibilidad de desarrollarnos económica, social y tecnológicamente hablando. Una simple quimera hace unos 11 años cuando un ministro del presidente anterior dejó a los trabajadores sin prestaciones, se incrementó la deuda externa con el FMI, los precios del petróleo casi bordearon los 5 dólares, la educación superior era para privilegiados y la deserción escolar era masiva, el ministro en cuestión decía a cada rato por TV que “¡estamos mal, pero vamos bien!”. Adecuándola al presente, podríamos decir: ¡estamos mejor que ayer y mañana mejor que hoy, vamos muy bien!...
Hasta la próxima.
martes, 14 de agosto de 2007
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