El siguiente romance fue una adaptación poética a un artículo publicado en el semanario Temas, en septiembre de 2003, cuando se conmemoraban 30 años del golpe de estado y asesinato a Salvador Allende.
Primera parte
A cinco para las ocho, once de un trágico mes,
rumbo a la inmortalidad, habló por primera vez
el hombre más emblemático del año setenta y tres;
saludando el nuevo día y llamando a la sensatez
a un grupo de mercenarios: demonio, verdugo y juez
con mas brazos que un molusco y mas patas que un ciempiés
contra un pueblo desalmado y lleno de inmadurez;
de amor por la libertad, la dignidad y la altivez.
La cultura que heredaba el sueño de don Andrés
que se hundió en el laberinto donde manda el interés.
Hasta que el buen Salvador vino a enseñarles como es
que con trabajo y constancia se puede sacar un pez.
Como dice un viejo adagio que no es una estupidez:
¿Cómo hago para pescarlo? muéstrame y no me lo des.
Todo esto iba carcomiendo rendijas en la estrechez
de fascistas inhumanos, oligarcas de interés
apoyados por la CIA y el imperialismo inglés:
inglés norteamericano, de la hamburguesa y el "yes";
buscando poner en jaque la reina del ajedrez
para conducir al pueblo a la oscura y fea algidez.
Hay tanto por recordar, pero lo digo después;
ya que quiero referir con humildad y limpidez
las palabras y la muerte, la valentía y la honradez
del hombre más democrático que había nacido tal vez.
A un cuarto para las nueve con el agua por la tez
quiso alertar a su pueblo de aquella desfachatez,
que abrían sus fuerzas armadas con repudio y acidez,
a un pueblo que poco a poco salía de su languidez
Recordó no ser un mártir, ningún Mesías ni Moisés
solo un luchador social, sin alarde y robustez;
dispuesto a morí a balazos sin volver atrás ni un pié,
con mil demonios unidos acorralando a la res
"Que el pueblo siga la ruta del presente y el después.
La lección está muy clara cual cuerpo en su desnudez.
Este proceso social apenas en su niñez
ha despertado a un gigante sumido en la rigidez.
Quizás tarde en engranarse, rayando en la ordinariez,
como el parto que sucede al tiempo de la preñez.
Desaparecer a un líder no es más que una pequeñez,
un tropiezo en el camino, el mal sabor de un revés.
Permanezcan en sus puestos que yo volveré otra vez."
Cortó y volvió a hablarle al pueblo cerca de las nueve y diez.
Segunda parte
“Quizás esta vez sea el último chance de hablar que tendré
al pueblo que me ha seguido y nunca defraudaré.
Hace poco bombardearon la radio por donde hablé.
Tan sólo con mis palabras de decepción les seré
castigo moral pa todo traidor que juramenté.
Soldados de la nación su misión es defendé
la ley y la democracia por la que yo moriré.
Generalitos rastreros, almirantuchos de a pié;
vengan todos a buscarme que yo los esperaré,
de aquí me sacarán muerto porque no renunciaré.
En este tránsito histórico con mi vida pagaré
esa lealtad a mi pueblo que hace tres años juré.
Germinará en la conciencia la semilla que sembré
en miles de compatriotas; nunca se podrá perdé.
Tendrán fuerza avasallante pero no han de detené
el despertar de la gente que en su corazón busqué.
La historia la hacen los pueblos y nunca lo olvidaré.
Trabajador de mi patria, gracias por toda la fe,
la confianza en la palabra que alguna vez empeñe,
tu anhelo por la justicia que sueño y siempre soñé.
En este momento crítico quizás el último en que
me dirija a todo el pueblo, aquí les insistiré:
aprendan de la lección en que tarde reparé,
el imperialismo yanqui no es un amigo en quien cree.
Sublevaron los ejércitos en los que yo me confié.
Los que el general schneider formara y viera crecé,
y que el comandante Araya confirmara sin prevé
que un día entregarían la patria al oligarca burgués,
y a aquella clase pudiente que nunca privilegié.
Me dirijo con orgullo a aquella humilde mujé,
al campesino, al obrero, al sembrador de café.
Que el profesional patriota continúe lo que dejé.
A toda la juventud que un día cantando escuché,
con quien junto a su alegría y su espíritu luché.
Al que ha de ser perseguido y tenga que perecé
porque el fascismo ha llegado y se quiere establecé
con múltiples atentados terroristas que observé.
Dinamitando los puentes, cortando las vías del tren,
destruyendo gaseoductos y oleoductos a granel
frente al silencio de quienes debieron de procedé.
Estaban comprometidos, pero no los juzgaré;
lo dejo para la historia que muere y vuelve a nacé.
Seguramente la radio Magallanes va a perdé
su voz igual que la mía y nunca me escucharé.
No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré
junto a ustedes. Por lo menos con mi recuerdo seré
el hombre digno y leal que a su hermosa patria fue.
El pueblo ha de defenderse, pero no sacrificarse;
el pueblo no ha de dejarse arrasar ni acribillar,
pero tampoco esperar que el pueblo venga a humillarse.
Viva chile, viva el pueblo, vivan los trabajadores.
Desenlace
En la batalla final con el país a merced
de psicópatas buscando sangre pa saciar su sed.
La contradicción más fuerte de su existencia fue ser
de la violencia enemigo y revolucionario fiel.
La experiencia le enseñó demasiado tarde que
no puede cambiar las cosas con gobierno y sin poder.
Bombardearon un palacio que ni siquiera era el de él.
Resistió seis largas horas sin rendirse ni correr
con una ametralladora que le había dado Fidel.
Sin disparar una bala, llegó hasta el atardecer
cuando a las cuatro de la tarde asaltaron de una vez
un grupito de oficiales que Allende conocía bien.
¡Traidor…!! gritó a un tal Palacios cuando lo vio aparecer
hiriéndole en una mano para luego perecer
bajo una lluvia de plomo que allí le hicieron caer;
después un suboficial le desfiguró la sien.
Leña del árbol caído, hormigas sobre la miel.
Ratones de cañería, engendros de lucifer.
Mataron a el Salvador pa montar al Pinochet:
el asesino más grande del siglo que ya se fue,
en América Latina; sino corríjame usted.
Viva Salvador Allende, siempre lo recordaré.
Diosito lindo y querido bendícelo donde esté.
jueves, 27 de septiembre de 2007
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